Ayuda financiera
Nuestro apoyo ha sido constante y fiel. Desde hace tres años, nuestra iglesia contribuye económicamente para suplir las necesidades básicas de una familia misionera, incluyendo vivienda, alimentación, educación de los hijos, salud, transporte y sustento diario. También destinamos parte de nuestras ofrendas para apoyar la alimentación de los niños atendidos por el proyecto. Sabemos que estómagos llenos y corazones abiertos van de la mano cuando se trata de evangelizar con compasión.
Cada centavo enviado lleva un propósito mayor. Se convierte en comidas para niños hambrientos, calzado para pies cansados, materiales bíblicos que enseñan verdades eternas y combustible para que la pareja misionera continúe viajando de aldea en aldea, llevando la luz de Cristo. Este es el verdadero sentido de ser iglesia: extender las manos, cruzar fronteras, superar barreras culturales y lingüísticas y proclamar que Jesucristo es el Señor. Nuestra iglesia no es solo una comunidad local en los Estados Unidos; somos parte del Cuerpo de Cristo, que se mueve globalmente para cumplir la misión del Reino.
Agradecemos a todos los que han orado, contribuido y apoyado este proyecto. Dios ha usado su generosidad para tocar vidas que antes estaban olvidadas. Él seguirá haciendo maravillas por medio de la obediencia de sus siervos.
Que permanezcamos firmes, con los ojos puestos en lo alto y los pies listos para caminar hasta los confines de la tierra, hasta que todos oigan la Palabra verdadera. Que nunca lo olvidemos: cada alma importa. Cada niño alcanzado es una vida transformada. Cada semilla sembrada hoy producirá frutos eternos para el Reino de Dios.